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El
aceite de oliva es el más indicado para el consumo, tanto en
crudo como en frituras, por su aroma, por su sabor y por una
composición en la que predominan los ácidos grasas
monoinsaturados, con un equilibrio adecuado entre los
poliinsaturados que contiene, por la presencia de vitamina E,
de provitamina A y de antioxidantes. Este conjunto de cualidades
le confieren un efecto protector para la salud humana.
Acción sobre el sistema digestivo.

Los alimentos preparados con aceite de oliva ofrecen una acción
excelente sobre el estómago e intestinos, protegiendo las
mucosas y evitando los efectos de la hiperclorhidria,
disminuyendo las úlceras gástricas o duodenales. La suave acción
laxante se hace más enérgica tomándolo en ayunas y corrige el
estreñimiento crónico. Estimula la vesícula biliar e inhibe la
secreción durante el vaciado. En la formación de cálculos
biliares se muestra como protector, tanto por el aumento del
flujo biliar como por el incremento de las Lipropoteinas de Alta
Densidad (HDL). En las regiones con mayor consumo de aceite de
oliva, la incidencia de cálculos biliares es menor.
En las etapas críticas de la vida.
El aceite de oliva presenta un equilibrio entre los principales
ácidos poliinsaturados, linoleico y linolénico, similar al de la
leche materna. Es fuente suficiente de ácidos grasos esenciales,
es decir, aquellos que el organismo no tiene capacidad para
sintetizar y que necesariamente deben ser suministrados. Todo
esto lo hace muy indicado para la alimentación del lactante y
del niño destetado.
En las personas de edad, por la apetitosidad y digestibilidad
del aceite de oliva, se recomienda su uso, que favorece la
asimilación de minerales y vitaminas.
Estimula la mineralización de los huesos, evitando pérdidas de
calcio.
En el sistema circulatorio
La
alimentación rica en grasas animales eleva la tasa de colesterol
en la sangre, uno de los principales factores de riesgo en las
enfermedades circulatorias, mientras que los aceites vegetales
ejercen una acción protectora, porque disminuyen el contenido de
colesterol. Pero no todo el colesterol es perjudicial, la
fracción transportada por las Lipoproteinas de Alta Densidad (HDL)
es protectora, favoreciendo la eliminación del colesterol por
vía biliar. El aceite de oliva disminuye el colesterol total
pero incrementa el HDl por lo que su actuación es muy favorable
para la salud y aumenta la esperanza de vida de sus
consumidores.
El riesgo de muerte por enfermedades coronarias es mucho más
elevado en nativos de países no consumidores de aceite que en un
ciudadano mediterráneo que incluye en su dieta un elevado
porcentaje de aceite de oliva.
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